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¤ LA ECONOMIA SOLIDARIA EN COLOMBIA Y EL MUNDO ¤
   
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POSICIONAMIENTO SOBRE EL SECTOR SOLIDARIO EN COLOMBIA

Orlan Gutierrez R (1).

Según la prédica neoliberal, el que no sea eficiente, productivo y competitivo, debe desaparecer. En el caso de Colombia y otros países pobres, esta ley del capitalismo arroyó las cooperativas financieras, no por la incapacidad del cooperativismo y sus dirigentes, sino debido a las trabas e interés de los grandes monopolios de quitar del camino una competencia que le estorba y en cuanto que en definitiva los principios del cooperativismo por pertenecer a la corriente socialista les obstaculiza sus planes. Recordemos que nació como una forma organizativa de la clase obrera, al lado del sindicalismo y de los partidos obreros, así algunos de sus pioneros pretendieran desconocer la necesidad de la lucha política y la toma del poder con sentido de clase. En otras palabras, mientras el capitalismo constriñe y aniquila el cooperativismo, en el socialismo adquiere mayor dimensión.

Profundizando el asunto, en el capitalismo las fuerzas productivas están estancadas por las relaciones de producción, siendo esta la máxima ley de todos los sistemas que han prevalecido y que bajo el capitalismo se expresa particularmente en la antítesis entre el alto grado a que llega la socialización de la producción, de una parte, y de la otra, la distribución anárquica y la apropiación individual de los instrumentos y medios de la misma.

“El asalariado vende su fuerza de trabajo, una mercancía cuyo costo equivale al mantenimiento suyo y de su familia y que al usarse, o consumirse en trabajo, crea un producto superior, con el cual se cubre dicho costo, quedando un excedente, que es el que se embolsa el dueño de la fábrica. A la par con la acumulación capitalista ocurren el auge constante y acelerado de la producción, la relegación del operario por la máquina y el descenso de la cuota de ganancia, fenómenos que se traducen en crisis periódicas que obligan al capitalismo a suspender drásticamente su carrera, la que reinicia de nuevo, sólo después de que haya eliminado buena cantidad de sus fuerzas productivas con la quiebra de las empresas y el despido de los obreros. Un modo económico que condena a la indigencia a millones y millones de personas a tiempo que permite la mayor eclosión de bienes; riquezas colosales que carecen de pronto de quiénes las compren y disfruten, y muchedumbres abigarradas de hambrientos que sucumben ante una opulencia jamás vista. Un modo económico que tiene que sacudirse traumáticamente sus propios progresos y que mientras más se desarrolla más evidencia la indefectibilidad de una organización social distinta que encauce y se compadezca de tales progresos” (2).

¿Quién niega, por ejemplo, que el crac de 1930, o los trastornos recesivos de 1970, los de 1975, o 1977 o los que en la actualidad afectan turbulentamente a los países más desarrollados, no son una demostración de las teorías marxistas, pese a que el capitalismo se ha trocado en monopólico y contabiliza a su haber los incalculables recursos hurtados a los pueblos sometidos del orbe?

Todo muestra que el capitalismo no sólo en el terreno del Cooperativismo y la Economía Solidaria es una vía agotada (3) comparable a como se concluyera a mediados del s XIX.
En tal sentido, considero que uno de los pasos del sector solidario dentro de la economía del país es continuar su avance hacia la integralidad de los procesos productivos, distributivos y de consumo, buscando un relativo mejoramiento de las condiciones materiales y culturales de sectores sociales obreros y populares. Es un hecho que el cooperativismo, en el caso colombiano y de numerosos países, fracasó cuando entró al sector financiero; lo cual muestra que el cooperativismo y la economía solidaria, dentro de la sociedad capitalista sólo puede participar en los procesos básicos de la producción, distribución y consumo y se ve obligada a restringir sus actividades en algunos sectores entre ellos el financiero, porque en la práctica le está vedado por la estructura misma del sistema el tomarse el mercado e incluso competir, por cuanto choca con los intereses y criterios de los monopolios financieros. Las dificultades tienen presencia; en primer lugar, porque el carácter especulativo y usurario del sector financiero contradice los principios cooperativos; en segundo lugar, porque lo hace vulnerable a la arremetida de los centros monopolistas del capital; y en tercer lugar, en cuanto que, la especulación lo acerca a la corrupción, y por tanto, en los tres casos, lo lleva al desastre inevitable. Este fue el caso de las cooperativas de crédito y ahorro intervenidas en los años de la pasada crisis. Hoy los defensores de la competencia del cooperativismo en el terreno financiero en el llamado modelo neoliberal y de globalización pagaron con su desaparición sus desaciertos.

Con relación al segundo grupo, vemos la indecisión frente a los cambios, el interés inmediatista o la confusión que no les permite desarrollar una actitud de rompimiento completo con el sistema; al practicar la autogestión olvidan comprometer al Estado con las funciones sociales o con la intensión de hacer que las instituciones cumplan con sus deberes, se quedan con el “Estado Social de Derecho” y ven las soluciones en las reformas al Estado burgués, no miran el acertado análisis de la situación concreta y definen correctamente la estrategia y las tácticas adecuadas dejándose llevar por los extremos, el oportunismo de derecha y de izquierda los invade, no superan el utopismo, concluyen que el cooperativismo es un modelo alternativo entre el capitalismo y el socialismo, cuando históricamente está demostrado que el factor dirigente es la política obrera y popular. No puede haber pacto social entre las viejas clases y las nuevas; en este caso, lo viejo hay que reemplazarlo por lo nuevo.
Sobre el tercer grupo hay que afirmar que su problema central está en su debilidad, para su avance debe apoyarse en las experiencias y obras concretas que desarrolló el socialismo en el tiempo en que el bloque socialista operó desde 1917 con el triunfo en la URSS hasta 1978 con la caída completa del socialismo en el mundo cuyo último exponente fue la China Popular, le corresponde desarrollar la teoría y la práctica y llevarla a niveles aún más avanzados de los conocidos hasta ahora.

A las cooperativas y el sector solidario le pertenece iniciar el proceso de colectivizar los intereses particulares, que en un sistema socialista le concierne al Estado y proyectarlos hacia una economía planificada (4). El individualismo hay que reemplazarlo por la solidaridad; del reconocimiento del pago al trabajo aportado, debe pasarse al reconocimiento de las necesidades insatisfechas. En el sector agropecuario por ejemplo, para el mercadeo de insumos y productos finales, es importante unificar a los campesinos propietarios en empresas productivas y en asociaciones de maquinaria dentro de una base que no las comprometa en las alianzas con el gran capital.

El cooperativismo es importante que se ubique en los sectores claves de la economía, lo mismo que en la periferia ligando los avances con las regiones apartadas. Su orientación no puede ser la de reemplazar al Estado en las funciones sociales, tales como servicios públicos domiciliarios, salud, educación, bienestar social, protección ambiental porque los impuestos de los ciudadanos son para que los organismos estatales presten estos servicios de manera gratuita. En cambio tiene un amplio campo en la producción, la comercialización, el ahorro, el crédito de fomento y en algunas formas de prevención y solidaridad.

Para actuar correctamente, en términos generales, a la economía hay que verla en su conjunto con sus diferentes elementos y relaciones (5) y apreciar los desenvolvimientos a corto y largo plazo. En la economía el sector orientador es la industria pesada y dentro de ésta el procesamiento del acero; en el campo, la producción de cereales que es la base alimentaria del pueblo. Sobre estos dos pilares se levantan los demás aspectos de la producción. El desarrollo de las grandes empresas permite y exige la aparición y progreso de las industrias medianas y pequeñas. En el caso de la política el poder central domina sobre el poder regional, siendo el central el principio director, lo cual no niega el proceso de lo particular a lo general; es así como la democracia y el centralismo se complementan.

Del sistema de propiedad privada se pasa al sistema colectivo y de este al sistema de propiedad de todo el pueblo. Es imprescindible ligar la economía a la política y a la cultura; la base y la infraestructura son una unidad de contrarios que no puede desligarse. En este sentido es importante no solo contar con los expertos sino ante todo con los cuadros y defensores del interés de las masas (6). Para repicar sobre la contradicción principal, que se viene manejando a partir de la restauración capitalista, hay que reafirmar que lo determinante es “el color del gato” (7), porque de eso depende a quién le sirve la economía, al interés particular y de los detentadores del capital o, por el contrario, al pueblo y el interés social y comunitario. Si bien la ley del valor es la base material de la economía, la planificación lo es de la política, y este es nada más que el aspecto dirigente.

Teniendo clara la política y la defensa de los intereses del pueblo, se tendrá como consecuencia que la economía servirá a las amplias masas; criterio contrapuesto al del beneficio privado y de dictadura burguesa desarrollado por el capitalismo. Todo esto, lo que significa es que las relaciones productivas son las fuerzas motoras pero deben tener la conducción para que beneficien a las masas populares. Más que tecnólogos, que son necesarios, se requieren dirigentes al servicios del pueblo. Dominar la economía pero ante todo colocarla al servicio del pueblo, este es el asunto central. En este sentido, la superestrutura se vuelve clave para poder controlar la base material (8). En todo caso, en resumen, el mandato será justo no sólo porque está de acuerdo a la voluntad de la clase obrera, sino también porque refleja las leyes económicas objetivas.

Es importante también comprender que ante las dificultades, la capacidad de los hombres de conocer y transformar la naturaleza no tiene límites, esto quiere decir, que si no se puede implementar ahora se podrá en el futuro, pero es determinante saber que en algún momento es factible de realizar. De esta forma, la necesidad comprendida y resuelta se convierte en libertad para el hombre. En esto consiste la solución de los problemas y a eso debe conllevar el desarrollo social.

En un comienzo los medios de producción están en manos del capitalismo, en el proceso revolucionario la parte esencial de estos medios se convierten en bienes de carácter colectivo controlados por las Cooperativas y al final por las Comunas Populares, como propiedad de todo el pueblo. En la etapa socialista el Estado compra a las cooperativas y por tanto mantiene un mercado, hay producción mercantil controlada por el Estado Socialista, esta es la producción mercantil socialista. En el comienzo de las Comunas estas son propietarias de la tierra, de las máquinas, del trabajo, las semillas y otros medios de producción. Esta producción mercantil socialista no tiene como propósito la ganancia sino mantener la unidad de la clase obrera con el campesinado y otros sectores intermedios para poder desarrollar la producción y la construcción socialista. El trabajo no es en este caso una mercancía, pues no se trabaja para tener dinero o devengar salario sino para servir al pueblo.

En el socialismo, la ley del valor no tiene un poder regulador, este papel lo desempeña la planificación y el principio de tener al mando la política socialista en marcha hacia el comunismo. Como se ve, la planificación está por encima de la ley del valor. En este punto es importante ver de cómo a medida que el hombre domina la naturaleza, desarrolla nuevos modos y formas de producción y transformación para llegar a superar la dependencia, acerca la teoría a la práctica, el desarrollo del campo a la ciudad y el poder central al regional, el gobernante con el pueblo, que es la política de las Comunas Populares. En esta etapa las Comunas también desarrollan actividades militares de carácter defensivo. Al final de cuentas, todo lleva a posibilitar que el Estado no se necesite o se confundan las funciones políticas con las económicas, es entonces cuando el manejo de las cosas coincide con el manejo o las relaciones entre los hombres; se acercan tanto, los elementos que llegamos al punto en que el hombre rompe las ataduras materiales y sociales, las grandes trabas quedan superadas, los hombres se entienden, conviven sin necesidad del aparato represivo y coercitivo, la ciencia y la tecnología fundamentan todo, el hombre llega a ser libre y a experimentar de cómo sus luchas a través de la historia comienzan a tener una satisfacción permanente en su vida diaria.

Otro asunto importante, a tener en cuenta, es que el Estado socialista concentra una cantidad inmensa de riqueza que las clases reaccionarias bregarán a apropiarse hasta la muerte, intentarán, una y otra vez, arrebatarlas en el momento que el proletariado y las clases populares se descuiden, se dejen descomponer o pierdan el horizonte; esto fue lo que posibilitó la restauración del capitalismo y el restablecimiento de la dictadura burguesa. En adelante, en cada nueva etapa, la reversión de los procesos será cada vez más difícil, permitiendo la consolidación definitiva del nuevo modo de producción; esto se dará a semejanza de como en el pasado el capitalismo se impuso sobre el feudalismo.

(1) Licenciado en Filosofía e Historia.

(2) La Vigencia Histórica del Marxismo, Francisco Mosquera. Resistencia Civil. Bogotá, Editorial Presencia, 1995.

(3) Para algunos de los más importantes equipos de investigación del Sistema Capitalista Mundial en la actualidad (como el Centro Fernand Braudel, el Grupo de Investigación sobre la Economía Política del Sistema Mundial o el Foro del Tercer Mundo), el modelo capitalista se está agotando.
“La propuesta y el objetivo del socialismo continúa siendo la búsqueda de formas sociales razonables que intenten mantener a raya la desigualdad y el aprovechamiento de unos a costa de otros. Lo que de tener algún éxito implicaría algo así como acabar con la prehistoria de la Humanidad, como soñara Marx. Y con él muchos millones de seres humanos que en los dos últimos siglos creyeron que algo parecido era posible. Y lucharon por conseguirlo”. Del movimiento Obrero a las ONG's: ¿el fin de una utopia colectiva?, Andrés Piqueras.
(4) Transitoriamente, los Sindicatos y las Juntas de Acción Comunal bien orientados tienen un importante papel en la conducción social y, las organizaciones de la economía solidaria en sentar unos basamientos que pueden servir para paliar la crisis y agrupar medios productivos que en el futuro van a tener toda su importancia.

(5) Sobre Diez Grandes Relaciones, Mao Tse-tung. Pekín, Ediciones en Lenguas Extranjeras,Tomo V, 1956, pág. 308.

(6) Un punto básico es comprender que la lucha de clases es lo clave.

(7) Uno de los máximos impulsores del revisionismo en China fue Teng Siao-ping, quien graficó su posición en una frase tristemente célebre : "no importa el color del gato, lo importante es que cace ratones". Esto también lo proclamó, cuando dijo que "enriquecerse es glorioso", contrariando el sentido socialista en donde la producción tiene como objetivo la satisfacción de las necesidades materiales y espirituales del pueblo.

(8) La Revolución Cultural en China (1966-1978) tuvo como fundamento este principio.
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